Si algo atenta contra la vida en la Tierra es la misma acción inconsciente del ser humano. Hasta la Antártida, un territorio primitivo y remoto ha dado muestras de la destructora huella humana. Recientes investigaciones realizadas por Greenpace confirman la peligrosa presencia de contaminación plástica.

Muestras de agua y nieve revelan la terrible realidad

El grupo ambientalista Greenpace realizó la toma de 17 muestras de agua y 9 de nieve desde principios de 2018. Es así como los hallazgos obtenidos por investigadores han despertado las alarmas. Lo que conocemos como microplásticos; es decir, trozos degradados de llantas de automóviles o bolsas de supermercados, se encontraron en 9 muestras de agua.

Por otra parte, en siete muestras de nieve los resultados no fueron distintos. En el desierto blanco existe la presencia de elementos químicos muy peligrosos que juegan en contra de la vida silvestre. Se trata de sustancias alquilatadas polifluoradas (PFAs), compuestos comunes en productos de limpieza y textiles.

No se sabe a ciencia cierta el daño causado por microplásticos en la vida marina. Aunque investigadores no dudan en afirmar que los productos químicos inciden en la reproducción de las especies y desarrollo de la fauna silvestre.

La plaga del plástico en los mares

Lo observado en las aguas antárticas es un reflejo de lo que existe en otros mares. Sin embargo, la gran preocupación es que hasta los ecosistemas más prístinos ya dejaron de ser seguros e inmunes. En este sentido, la vida de especies necesarias en cada ecosistema peligra y, por ende, la vida en general de los seres humanos.

Según datos de la ONU, un estimado de ocho millones de toneladas de plástico llega a los océanos anualmente. Esta contaminación plástica trae como consecuencia que 100.000 tortugas, mamíferos y casi un millón de aves mueran despiadadamente. De esta manera el equilibrio natural se ve afectado incidiendo directamente en el desarrollo normal de la vida en el planeta.

Detener la marea de contaminación plástica

Cabe destacar que los nuevos hallazgos obtenidos por Greenpace obligan a realizar análisis más profundos sobre la contaminación plástica en los océanos. Por lo pronto y más urgente es alertar a la fuente del problema; es decir, el ser humano. La protección de vida marina y de la Antártida se debe tomar con mayor seriedad y empeño.

Es por ello que se habla sobre la creación de refugios seguros en el mar alejados de la intromisión humana. Por lo pronto se estableció la creación de un santuario marino en la Antártida con una extensión superior a cinco veces Alemania. El mismo servirá de espacio protegido para pingüinos y ballenas; pero además para garantizar un ecosistema libre de las presiones que hoy atentan contra su inmunidad.

Muchos científicos y expertos ambientalistas coinciden en la necesidad de reducir la cantidad de producción de plástico. Asimismo hacen hincapié en que los gobiernos deben establecer medidas ambientales como por ejemplo prohibir el uso de bolsas o limitar el uso de contenedores de alimentos, entre otras cosas.

La marea de contaminación plástica debe ser controlada. Según cifras de la ONU, de continuar con las mismas formas de consumo y políticas poco efectivas de gestión de desechos, en el año 2050 habrá un total de 12.000 millones de toneladas de residuos plásticos en el planeta.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here