Libros envenenados en universidad de Dinamarca

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Se encontraron tres raros libros sobre varios temas históricos en la colección de la biblioteca de la Universidad del Sur de Dinamarca que contienen grandes concentraciones de arsénico en sus cubiertas; estos libros provienen de los siglos XVI y XVII.

¿Cómo se descubrió este hecho?

Estos venenosos libros salieron a la luz mediante la realización de una serie de análisis de fluorescencia de rayos X (micro-XRF).

Dicha tecnología muestra el espectro químico de un material al analizar la radiación “secundaria” que se emite desde el material durante un bombardeo de rayos X de alta energía. La tecnología de Micro-XRF es ampliamente utilizada en los campos de la arqueología y el arte, cuando se investigan los elementos químicos de la cerámica y las pinturas, por ejemplo.

La razón por la que se llevó estos tres libros al laboratorio de rayos X fue porque la biblioteca había descubierto, previamente, fragmentos de manuscritos medievales, como copias de la ley romana y la ley canónica que se usaron para hacer sus portadas.

El propósito de llevar estos tres raros libros al laboratorio era tratar de traducir los fragmentos encontrados. La idea era filtrar a través de la capa de pintura usando micro-XRF y enfocarse con los elementos químicos de la tinta a continuación, por ejemplo, en hierro y calcio, con la esperanza de que las letras sean más legibles para los investigadores de la universidad.

Lo sorprendente fue que el análisis de XRF reveló que la capa de pigmento verde era arsénico. Este elemento químico se encuentra en sustancias más tóxicas del mundo y la exposición puede provocar diversos síntomas de intoxicación, el desarrollo de cáncer e incluso la muerte.

El arsénico

El arsénico (As) es un metaloide natural presente en todas partes. Según el tipo y la duración de la exposición, varios síntomas de intoxicación con arsénico incluyen irritación del estómago, irritación del intestino, náuseas, diarrea, cambios en la piel e irritación de los pulmones.

A principios del siglo XIX, los pintores impresionistas y postimpresionistas usaron diferentes versiones del pigmento para crear sus vividas obras maestras. Esto significa que muchas piezas en los museos hoy en día contienen el veneno, ya que era un componente en las pinturas de esa época.

En la segunda mitad del siglo XIX se descubrieron otros pigmentos para reemplazar el arsénico en las pinturas y la industria textil.

Ahora la biblioteca almacena estos tres libros venenosos en cajas de cartón separadas con etiquetas de seguridad en un gabinete ventilado y también, se planean digitalizarlos para minimizar el manejo físico.

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