La creación sintética de partes humanas es uno de los grandes retos de la ciencia, debido a todas las potencialidades que tiene el desarrollo de este tipo de técnicas. Por ejemplo, creando partes humanas importantes, sería mucho menos problemático realizar trasplantes que podrían salvar la vida de millones de personas. Actualmente, se han hecho desarrollos importantes en este campo.

Este es el caso de un laboratorio del Instituto UC Davis para Curas Regenerativas, donde los científicos fueron capaces de hacer crecer vasos sanguíneos en un grupo de minicerebros, que ellos mismos han creado y han hecho crecer en un laboratorio.

Los minicerebros

Quizá la palabra minicerebro te haya hecho algo de ruido, pero, es exactamente de esto de lo que te hablamos, los científicos de este laboratorio han logrado recrear cerebros de aproximadamente 1 milímetro de tamaño, con estructura tridimensional y que son capaces de transmitir señales químicas, que tienen la función de trabajar como modelos de cerebros reales con diversos fines investigativos.

Sin embargo, aunque estos cerebros pueden vivir por casi un año en los laboratorios, las células que se encuentran en el centro, usualmente mueren debido a que no reciben suficiente oxígeno ni nutrientes.

¿Cómo se desarrollaron los vasos sanguíneos?

Para realizar este importante paso, los científicos bañaron los minicerebros con una cantidad de 250.000 células endoteliales, las cuales son un tipo de célula especializada en la formación de vasos sanguíneos. Luego, las dejaron desarrollarse in vitro entre dos y cinco semanas, para después ser trasplantados a un ratón, por otras dos semanas.

De acuerdo con los investigadores, para el momento en que los cerebros iban a ser trasplantados, ya se habían formado vasos sanguíneos humanos en las capas exteriores del cerebro, y luego de ser trasplantados, dichos vasos sanguíneos lograron llegar más profundamente en el cerebro.

Importancia del descubrimiento

En este sentido, este descubrimiento podría permitir que los cerebros fueran capaces de sobrevivir en los laboratorios por mucho más tiempo. Además, promovería el crecimiento de los mismos. De este modo, los científicos podrían estudiar mejor ciertos desordenes cerebrales y la manera en que interactúan las distintas células cerebrales.

Por último, esta es otra prueba de cómo a través de la ciencia, el ser humano es capaz de seguir rompiendo los límites y da otro paso hacia el futuro.

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